jueves, 3 de noviembre de 2011

Turismo Cerrato en la Feria del Queso y el Vino

La Feria del Queso y el Vino nace con éxito y vocación de continuidad


La carpa de la plaza de España se quedó pequeña durante todo el día, ante la afluencia de visitantes. Se cumplió el objetivo de asociar estos productos al nombre de Baltanás

El experimento finalizó con gran éxito. Baltanás celebró ayer su primera Feria del Queso y el Vino y, a tenor de los resultados, volverá a convocarla en los próximos años.
«Ésta era una idea que teníamos en la cabeza desde hace tiempo y estamos muy contentos con el éxito que ha tenido», explicaba la alcaldesa, María José de la Fuente, a las puertas de una carpa completamente abarrotada de gente.
Nueve expositores de vino (cinco de la DO Arlanza, tres de Cigales y uno de Tierras de León) y once de quesos (seis de ellos palentinos y el resto de Zamora, Burgos, Ávila y Badajoz) aprovecharon una de las últimas ferias de la temporada para dar a conocer sus productos. «Nuestra intención, con esta feria, era contribuir a que se asocie el nombre de Baltanás con el queso», explicaba Alberto Aguayo, director comercial de Quesos Cerrato.

Las queserías y empresas vitivinícolas palentinas cumplieron ése y otros objetivos, como el poner de relieve que ambos productos de la tierra tienen una calidad particular. «Son los pastos de aquí lo que hace que los quesos sean mejores. Son más fuertes y ricos, mientras que en otras zonas hay pastos más abundantes, pero con más agua», explicaba Anastasio Alejos, el pastor baltanasiego que cuidó su ganado durante cinco décadas y que, ayer, hizo una demostración pública de cómo elaborar queso casero. «Todos los quesos, si están bien hechos, son buenos. Pero, los de esta clase, para mi gusto son mejores los castellanos», añadía un productor de Campanario (Badajoz), cuya Torta de la Serena puso el toque exótico a la feria.

Tanto si acudieron a la carpa para degustar los productos y dar una vuelta como si fueron para comprar, lo cierto es que los baltanasiegos y los cientos de visitantes marcharon satisfechos con una primera feria en la que, además, el tiempo acompañó. Así lo confirmaba la alcaldesa, que no ocultó que había sentido cierto temor a que el público estuviera cansado de ferias y citas gastronómicas tras el verano. «Para la cata de queso que se ha celebrado en el Museo del Cerrato habíamos previsto cien raciones y nos hemos quedado muy cortos, porque estaba abarrotada», añadía.

Y es que toda la feria estuvo ligada al Museo del Cerrato, en el que también se celebraron talleres lúdicos para niños relacionados con el queso y el vino, una cata de vino y visitas guiadas por este centro, pues el segundo objetivo de la cita era fomentar el turismo de la zona.

De hecho, los propios vecinos colaboraron con la organización al realizar una visita guiada por la zona de bodegas típicas.





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